Escritos sobre el BOTELLÓN

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Otra noche de infierno

O ruído (d‘après ‘O grito’ de Munch) O Cartoon de António do ExpressoJóvenes a bordo de coches, motos y ciclomotores dirigidos con temeridad son el presagio de otra noche infernal. Mientras, otros se abastecen de bebidas alcohólicas en los comercios especializados, portando en un ir en venir, sus bolsitas de compra, tan diligentes que sus padres se quedarían perplejos si pudieran verlos.

Existe un sector de la juventud (no generalizaré para que luego no diga nuestra concejal de juventud, Raquel Vetas) que impone su santa voluntad sobre el resto de los ciudadanos con ruido, suciedad, inseguridad, vandalismo, etc. y que campa a sus anchas ante la impasibilidad de las denominadas “autoridades”.

Uno, que tiene la extraña costumbre de querer dedicar la noche al descanso y el sueño, comprueba que el ruido se apodera de las estancias del que debiera ser su inviolable hogar, impidiendo la concentración en la lectura, en ver la tele, en conciliar el sueño.

Mi cabreo crece por momentos; ya de madrugada opto por telefonear a la policía local a los que indico que un coche apostado a no muchos metros de mi domicilio, dispara sin piedad su carga de decibelios desde su equipo de sonido. El tiempo pasa.

Nueva llamada en la que manifiesto mi indignación, en la que cito la ordenanza reguladora de la convivencia y el ocio que atribuye a la policía local la vigilancia de su cumplimiento y me acuerdo mucho del concejal de atención y protección ciudadana que descansará plácidamente en su casita, a unos cuantos kilómetros de Talavera. El tiempo pasa.

Desde mi ventana observo que dos patrullas policiales circulan por la zona sin éxito, por lo que efectúo otra llamada en la que indico el lugar exacto (creo que no les gustó) de la fuente emisora del ruido. El tiempo pasa.

Llamo al 112 y explico la situación; poco tiempo después, la policía local apercibe al infractor. Cesa el ruido atormentador y queda el de los escapes modificados de las motos, el de los derrapes de los coches y el de las voces y gritos etílicos.

Esta historia se repite todos los fines de semana (desde los jueves). Hace más de un año que la Ordenanza Reguladora de la Convivencia y el Ocio entró en vigor y hasta ahora no sabemos si el gobierno municipal NO QUIERE o NO PUEDE aplicarla. Si NO QUIERE no sabemos a que oscuros intereses obedece. Si NO PUEDE nos demuestra su incompetencia.

Juan M Alameda